Para quienes yo hablo y escribo
No hablo y no escribo para quienes un giro del destino desafortunado hiciera compatriotas míos.
Sino que hablo sólo por mí o para los pocos que me escuchen con comprensión empática y complaciente.
Aquellos que, como yo, respetan el libre albedrío del hombre, que quieren configurar su vida de hoy de forma autónoma y independiente, y que expresan sus pensamientos de aquello que da sentido y sustento a nuestras vidas.
Véase también: Me queda la palabra (Poema de Blas de Otero)